50 Aniversario

Dentro de las actividades que se están llevando a cabo en el centro con motivo del 50 aniversario, hemos instalado una exposición de materiales que se utilizaban en los centros educativos y hemos ambientado un aula de la época gracias a la colaboración del Centro de Recursos, Interpretación y Estudios de la Escuela de Polanco.colegiomatriz

La exposición está instalada en la sala de usos múltiples y permanecerá abierta desde el 12 al 30 de marzo en horario de 16:30 a 17:30 horas.

¡OS ESPERAMOS!

 

El pasado 1 de febrero nos reunimos en La Residencia, como inauguración del ciclo de actividades que se llevarán a cabo en la celebración del 50 aniversario del colegio. Allí, Pilar Castilla Ordaz, antigua maestra del Campijo, nos expuso sus impresiones sobre lo que fueron los comienzos de nuestro colegio:

CINCUENTENARIO DE “SAN MARTÍN DE CAMPIJO”

 

Cualquier institución que existe siempre tiene un pasado y que junto con el presente conforman su historia. Yo estoy aquí hoy, precisamente para recordar el pasado, como no podía ser menos con mi edad, pues el presente se encarga de hacerlo día a día el magnífico equipo que hace que siga vivo el funcionamiento de este centro educativo que ha cumplido la friolera de 50 años de existencia.

¿Algunos os preguntareis porqué estoy yo aquí? Casi ni lo sé; pero si hay que buscar justificación, será en primer lugar por la amabilidad del Equipo del Centro. En segundo, supongo que será porque formé parte del día a día de Angélico, que estuvo, como todos sabéis, durante casi toda su vida profesional dedicado a este Colegio y viví de cerca las penurias y alegrías de su evolución. Bueno y en tercero, también porque formé parte como profesora en las clases de bachillerato cuando las chicas se incorporaron por primera vez al Centro.

El Colegio San Martín de Campijo, ha sido un cúmulo de muchas experiencias e innovaciones educativas; pero también de muchas y generosas colaboraciones y entregas que hicieron posible su funcionamiento a lo largo de los tiempos no exentos de dificultades. Si algo es preciso no olvidar en una institución educativa, es que el fruto que se recoge en el momento presente, está siempre apoyado en las bases y esfuerzos anteriores. Quizás estamos muy acostumbrados en la vida diaria a pensar que todo lo conseguido es obra nuestra, e incluso a veces, despreciando lo anterior, craso error. Creo, en mi modesta opinión, que eso es fruto de la ignorancia o el egocentrismo, pues con el estudio y la investigación siempre se avanza y de los fallos y errores del pasado siempre se aprende, aunque solo sea para no cometerlos de nuevo.

No se puede hablar de la historia del Colegio “San Martín de Campijo” sin mencionar al Padre Enrique Basabe Terreros. Un hombre sencillo, nacido en Castro Urdiales, sacerdote jesuita, profesor de la Universidad en Oxford y de la Pontificia de Salamanca, y que trabajó durante muchos años para conseguir que el Colegio diera respuesta a las diferentes necesidades educativas:

ü  Del barrio de Campijo primero.

ü  Del ocio y tiempo libre en el verano, de niños salmantinos que no conocían el mar.

ü  Del pueblo de Castro después.

ü  Y de la zona oriental de Cantabria más tarde con la creación de la Escuela Hogar.

 

Pero ¿qué servicios educativos y no educativos ha prestado a lo largo de estos 50 Años el Colegio “San Martín de Campijo”?

El Colegio empezó allá por 1958 como una pequeña escuelita unitaria en un edificio, que era una casa que estaba junto a las ruinas de la iglesia de los templarios. Más tarde, y gracias a la colaboración desinteresada del Sr. Ibáñez, el P. Basabe pudo construir sobre dichas ruinas un nuevo colegio.

Con el nuevo Colegio podríamos decir que llegó al barrio de Campijo la modernidad. Las aspiraciones del P. Basabe eran grandes; cosas que hoy nos parecen de una normalidad absoluta, no lo fueron así en otro tiempo. No hay que olvidar que las casas en el Bº de Campijo, no tenían luz, ni agua, incluida la que en su momento hizo de escuela. En un principio se funcionaba en el colegio solo con la luz de la calle a la estaban enganchados; por eso, los maestros que tenían máquina eléctrica para afeitarse, tenían que hacerlo antes de que apagaran las luces del alumbrado público. El colegio se marcó el reto, no sin dificultades, de sufragar la acometida e instaló el tendido eléctrico; pero no solo para él, sino que también para las casas vecinas.

Pero ¿y el agua? En el Barrio tampoco había agua. Las mujeres iban a lavar la ropa al rio, y para beber la acarreaban desde la fuente de abajo. El Colegio, una vez más, contribuía a hacer posible el milagro de que los grifos dieran agua. Se realizó una presa en el rio Campijo, que tenía que estar más alta que las cocinas, pues eso permitía que por un efecto de los vasos comunicantes le llegara el agua al colegio. Con la sencilla obra había un problema cuando las hojas de los árboles o el barro de las riadas atascaban la presa; claro que siempre era menor el problema que no tenerla. Una vez más, los vecinos pudieron beneficiarse del Colegio.

De la "pequeña escuelita" que había nacido en la casa antes citada comienzan a funcionar en el nuevo edificio, primero una, luego otra y así hasta 3 unidades de Primaria con el nombre de Escuela Graduada de "San Martín de Campijo", centro en régimen de patronato dependiente jurídicamente del Patronato Escolar “Milagro San José” de Salamanca, aunque el profesorado era estatal y costeado por el Estado según la norma de los patronatos.

Pero para llegar hasta donde estamos hoy, hubo varios procesos de edificabilidad e incluso diferentes edificios en los que se impartieron enseñanza, siempre tratando de tener las mejores condiciones.

  • El Centro matriz de esta institución fue siempre el colegio de arriba, construido como ya se ha dicho sobre las ruinas de los antiguos Templarios y en una propiedad del Sr. Ibañez, el cual cedió su uso gratuitamente al Padre Basabe, con la condición de que fuera para educación. Y como todas las obras, en las que el P. Basabe se implicaba, sin ánimo de lucro y con el mayor espíritu de generosidad. La ubicación de este edificio, en medio del campo, fue durante muchos años un bastión importante, destacando su altura y ventanal corrido, desde el que se contemplaba una magnífica vista de Castro. La construcción iba creciendo y modificándose por partes, según que se contara con el dinero necesario. Los alumnos que empezaron en el colegio eran del barrio, pero no solo, pues algunos venían andando monte a través y también fueron incorporándose niños de Urdiales y del centro de Castro.
  • En cuanto las instalaciones lo permitieron, y durante el verano, en los meses de julio y agosto, el Colegio de Campijo fue sede de colonias veraniegas que acogía turnos de 15 días con chicos salmantinos que por primera vez venían a conocer el mar. Estos niños estudiaban en el Patronato “Milagro de San José” de Salamanca, institución de enseñanza que el Padre Basabe impulsó en un barrio humilde de dicha localidad, mediante el sistema de recaudación de fondos conocido como “ladrillo a ladrillo” (cuya filosofía era: si no podemos tener un donante de un millón de pesetas, si podremos tener un millón de donantes de 1 peseta), así se tenían pequeñas aportaciones que sumadas permitían crecer la obra. A través de la radio, el P. Basabe animaba a quienes quisieran colaborar y por cuya labor recibió en 1959 un Premio Ondas, (cosa poco vista, un sacerdote codeándose con personajes de los medios de comunicación). Muchos salmantinos que pasaron sus veranos en las colonias de Campijo, rememoran aún hoy, su estancia en Castro Urdiales con muchísimo cariño.

Esta forma de recaudar el dinero, “ladrillo a ladrillo”, se llevó a cabo también en la obra de Castro. Se pusieron huchas en los diferentes establecimientos. Y también hubo generosa respuesta por parte de los castreños. Con pequeñas aportaciones se fueron consiguiendo cantidades más grandes que permitieron que la obra creciera.

  • Desde el primer momento en que el nuevo edificio empezó a funcionar como colegio con aulas de enseñanza, lo hizo también el Internado y el Comedor Escolar. El internado comenzó con tan solo 2 alumnos y 3 profesores.

Los primeros maestros nombrados allá por 1961, eran en su mayoría provenientes de Salamanca y residían en el internado del Colegio y hacían uso del Comedor Escolar.

La ciudad salmantina ha tenido una gran vinculación con el colegio ya que, el Patronato del “Milagro San José” de Salamanca tenía la prerrogativa de proponer el nombramiento del profesorado al Ministerio aunque los maestros eran funcionarios estatales; de ahí, que muchos salmantinos vinieran en aquel tiempo a Campijo y se hayan quedado a residir en Castro e incluso, han formado su familia con castreñas. No fue mi caso, que siendo de allí me vine aquí tras mi boda allá por 1964.

Respecto del Comedor Escolar, hacían uso del mismo, los internos, los maestros y los que asistían a clase como externos provenientes de Castro. Habría que recordar y agradecer, a las personas pioneras que trabajaron en el servicio de cocina e incluso, a las monjas del Hospital, hoy residencia para mayores, por la colaboración que prestaron en el colegio, sirviendo la comida en el comedor escolar. Recuerdo una anécdota que da idea de la solidaridad y generosidad de las personas que veían el colegio como algo propio. En una ocasión en que la cocinera se puso enferma, una madre de varios alumnos del colegio, se ofreció altruistamente a guisar hasta que la Sra. María se repusiera.

  • Las inquietudes del padre Basabe siempre iban a más y por eso, también logró poner en funcionamiento una pequeña Escuela de Artes y Oficios. Con 2 rudimentarios bancos de trabajo que se pusieron en la capilla y con la colaboración desinteresada de Talleres Millor, se enseñaba soldadura a los que voluntariamente querían.
  • El Colegio “San Martín de Campijo” quiere dar respuesta también a la carencia de un Instituto de Bachillerato en Castro Urdiales. Durante varios años se impartieron clases, llevando al alumnado a examinarse por libre a Bilbao, por cierto, con brillantes resultados. Y se atendieron durante el verano a los alumnos que debían recuperar en septiembre. Y allá por 1968, se da entrada al alumnado femenino en Campijo, de ahí mi vinculación directa con el colegio.

Una cosa curiosa de esta época fue, que como las clases de bachillerato terminaban tarde y el trayecto entre Campijo y Castro estaba muy despoblado, no como ahora, se facilitó un transporte para el alumnado, con el funcionamiento de un viejo autobús, casi casi una entrañable tartana, el del Sr. Jaime, que sería el primer autobús escolar de aquella época. Pero como la cuesta era muy pendiente no era posible recoger al alumnado en el colegio, y estos bajaban hasta el hospital.

Pero lo que seguramente pocos saben, es que cuando llegó el momento, el Colegio, “y por el bien de Castro”, supo sacrificarse, dejando de impartir las clases de bachillerato con pleno éxito de alumnado, para que el Instituto pudiera ser creado y fuera una realidad en Castro Urdiales, ya que si no se hacía así, no se conseguía el número de solicitudes que pedía el Ministerio para su implantación. Eso lo sé, porque se mantuvo una reunión entre Angélico como Director del centro y el entonces Alcalde de Castro, Sr. González Cuadra y llegaron a ese acuerdo. El colegio consideró que no debía privarse a Castro de la oportunidad de tener su propio Instituto de Bachillerato.

 

  • Otra etapa importante e interesante del Colegio fue la creación y funcionamiento de la “Escuela Hogar, en la que se dio internado y enseñanza a niños de pueblos de Cantabria de difícil acceso. Esto supuso que además del profesorado de aula, aumentara considerablemente la plantilla con profesorado que atendía a los alumnos fuera del horario de clase, los llamados “Profesores Educadores” (buen filón de maestros solteros). A este profesorado correspondía atender todo aquello que normalmente madres y padres hacen cuando sus hijos regresan a casa del colegio: merienda, deberes, estudio, cuidado y aseo, atención cuando enfermaban, visitas al médico, etc. (también el peluquero Sr. Agapito, acudía puntualmente al colegio para realizar su cometido y alegraba con sus aficiones taurinas la conversación del momento).

La Escuela Hogar conllevó la creación de un Patronato estatal, dependiente ya de la Administración. El Colegio San Martín de Campijo ponía el edificio e instalaciones y el Ministerio costeaba el personal Educador, mobiliario y personal de servicios.

En torno a esta actividad recuerdo más de una anécdota, como aquella vez que enviaron 50 sábanas bajeras y 500 encimeras; o cuando no dejaban de mandar taquillas metálicas de gimnasio en lugar de armarios que se pedían; o cuando a las 11 de la noche andábamos campo través por los montes de Seña para avisar a una familia que su hijo era llevado a Valdecilla con un ataque de apendicitis y acompañado de un Educador. Pero seguro que quienes podrían contar sin parar anécdotas serían sus Maestros Educadores.

Personalmente creo que esta función educadora de la Escuela Hogar, tenía un alto valor social y humano además de educativo. Hemos solido encontrar trabajando, en diferentes lugares de Cantabria, a ex alumnos de la Escuela Hogar que compartían con nosotros sus entrañables recuerdos y su agradecimiento al Colegio.

 

  • El Colegio siempre ha tenido un protagonismo directo una presencia activa en la vida social y humana del Bº de Campijo e incluso del Bº de Urdiales.

Desde siempre, cada 11 de noviembre, festividad de San Martín, se ha celebrado la fiesta del Colegio y del Bº de Urdiales. Las vísperas ya tenían lugar diversas actividades educativas y lúdicas a la que acudían no solo los alumnos y sus maestros, sino las familias y personas del barrio. Se hacían entrega de premios y condecoraciones a los alumnos con mejor aprovechamiento. Y el día de la fiesta, las campanas de la Iglesia del Colegio despertaban con su repiqueteo al vecindario y tenía lugar la procesión de la imagen de San Martín desde el Santo Hospital hasta la capilla del Colegio de arriba, donde se celebraba la Santa Misa a la que asistían todo el alumnado, el profesorado, la mayor parte de la gente del barrio y autoridades eclesiásticas y municipales. (La modernidad también le llegó a San Martín cuando en alguna ocasión lo bajaron en un 600 hasta el hospital para estar listo para su procesión).

      

            Hasta aquí podríamos decir que la actividad descrita ocurrió en el edificio de arriba o edificio matriz.

 

  • Como el número de alumnos internos y externos aumentaba, fue preciso buscar solución de nuevos espacios fuera del recinto del edificio de arriba. Y como siempre, el tema económico era un freno. De nuevo el P. Basabe ponía en marcha todos sus esfuerzos y contactos por conseguirlo. En aquella época había algunas primeras experiencias de Cooperativas de Enseñanza (organismos compuestos por particulares, padres, profesores etc. que quieren colaborar en la enseñanza y administrar ellos mismos los distintos tipos de Centros) y ahí también se lanzó el Colegio “San Martín de Campijo” tratando de abrir nuevos espacios. Angélico recabó información de una Cooperativa de Vizcaya, en Güemes y se elaboraron unos estatutos adaptados a Castro.

Se reunieron los padres de los alumnos, el Patronato San José de Salamanca los integrantes del Colegio y juntos decidieron formar una Cooperativa de Enseñanza con una emisión de bonos de 5.000 pts. cada uno.

Con el dinero de esa emisión, y otras donaciones desinteresadas se compraron unos terrenos cercanos al colegio y allí se construyó un edificio nuevo de varias plantas para aulas y viviendas de maestros. Bien es verdad que se construyeron las viviendas para profesores, pero antes de finalizar las obras, y a la vista de las necesidades de espacio, se opto por transformarlas todas en aulas para dar clase; con el inconveniente de las columnas que dificultaban la visión del encerado.

Así pues, se ubica en el nuevo edificio, todo lo concerniente a las unidades de enseñanza Primaria y las clases de bachillerato. Y se deja, en el que ya existía: la Escuela Hogar, el Internado, el Comedor y la Iglesia.

En honor a la verdad, y dicho sea de paso, el lugar era idílico para dar clase: se oía el ruido del rio Campijo cuando venía crecido, los pájaros, el silencio del campo y el disfrute de la naturaleza. Los alumnos estaban en contacto directo y práctico con el medio rural (algunos vecinos podrían constatarlo cuando la fruta maduraba). Supongo que más de uno de los aquí presentes pueden dar fe de ello.

 

  • Pasa un tiempo, y como los bajos del edificio están abiertos, una vez más Campijo se plantea otra meta nueva de actuación.

Algunas localidades cántabras ya contaba con Institutos de Formación Profesional y Castro, como siempre, a la zaga. Así pues, el Colegio “San Martín de Campijo” plantea a la Dirección Provincial de Educación, la creación de una filial del Centro de Formación Profesional de Laredo cerrando los bajos del edificio, cosa que realiza el Ayuntamiento. El Colegio pone los locales, el Ayuntamiento realiza las obras de cierre y adaptación y la Administración la creación, nombramiento de profesores y el material para poder impartir clase en las ramas Administrativo y Electricidad-Electrónica.

Por lo tanto, y por primera vez, se impartieron clases de Formación Profesional en Castro gracias a la iniciativa de Campijo y que sería el germen del actual Instituto “José Zapatero”. Como no podía ser de otra manera, este germen profesional forzó, al cabo de unos años, la creación de un Instituto de Formación Profesional autónomo en Castro Urdiales.

 

  • Cuando al fin se crea el Instituto de Formación Profesional en el pueblo, el espacio dejado por esa actividad y aprovechando la nueva legislación de Patronatos, el Director del Centro en ese momento, Angélico García Cuadrado, tras arduas negociaciones gestiona con los Jesuitas, la posibilidad de integrar el colegio definitivamente y a todos los efectos, en la Administración del Estado con el mismo nombre y sin contraprestaciones. Consigue además que la Compañía de Jesús ceda gratuitamente el uso de los locales e instalaciones hasta que el Estado tenga las suyas. Y de nuevo, se plantean nuevas propuestas educativas:

 

  1. 1.La creación del Colegio Público Comarcal Mixto “San Martín de Campijo” con la pertinente disolución de la Cooperativa de Enseñanza y la desvinculación del Patronato “San José de Salamanca”.
  2. 2.Acoger la Concentración Comarcal Escolar en la que se escolarizaron niños de los pueblos pedáneos cercanos (Urdiales, Brazomar Allendelagua, Cerdigo, Islares), además de los del Bº de Campijo y del propio Castro, distribuidos en 8 unidades de Primaria y 1 de Párvulos que ocupa la vieja escuelita de Urdiales, hoy albergue de peregrinos, y con el transporte escolar subvencionado por el Ministerio.

 

En esta situación y durante varios cursos funcionó la Concentración Escolar. Sin embargo, y cada vez más, las condiciones y necesidades que imponía el sistema exigían a la nueva institución pública creada, plantearse un nuevo edificio y un nuevo emplazamiento para el Colegio “San Martín de Campijo”. El acceso del transporte era complicado, el comedor que estaba en el edificio de arriba suponía una dificultad con mal tiempo; por tanto, la Administración empieza a dar los primeros pasos para realizar un nuevo Centro, más cercano al casco urbano de Castro (a Azucena López, directora en aquella época le toco bregar con los cambios).

Hubo intensas y duras negociaciones para la nueva ubicación del Centro; tanto es así que se barajó la posibilidad de que pudiera ser el Colegio Barquín la sede de un centro de E.G.B. de 16 ó 24 unidades. Sin embargo no fue así; si no que fue el Instituto quien se llevó el gato al agua y el Colegio San Martín de Campijo estuvo provisionalmente primero en antiguo y viejo Instituto y después en los bajos del Barquín durante casi 8 años (¡¡¡como ocurre con todo lo provisional¡¡¡), hasta que la Administración decidió su ubicación en los terrenos de antiguo instituto, que dicho sea de paso se vieron importantemente reducidos por las construcciones circundantes y dieron solo para la construcción de un Centro de 1 línea, con 8 unidades + 1 infantil, en lugar de 16 ó 24 como se pedían en un principio. Esta última previsión, el tiempo ha demostrado, que se habría ajustado mucho más a la realidad de las necesidades de Castro.

Pero por fin el nuevo centro se hacía realidad en su actual ubicación y fue inaugurado en 1998.

 

En esta pequeña intervención es posible que algunas aportaciones no estén excesivamente ajustadas en el tiempo cronológico exacto, pero sí que son hechos rigurosos con lo acaecido. He querido transmitir mis recuerdos y la vinculación que desde hace 47 años he mantenido con el Colegio de una manera directa e indirecta.

He tratado de plasmar la relación que ha unido al Colegio con la vida castreña y sus instituciones, y la rica variedad de actuaciones educativas que se han llevado a cabo y han favorecido a los castreños. Solo por esto, sería suficiente motivo de alegría y satisfacción haber formado parte; otra cosa es, que lo haya conseguido. Sería muy interesante poder conocer otros testimonios y saber cuántas personas se han relacionado en estos 50 años de una forma u otra con el Colegio.

           

Antes de finalizar quiero también hacer público mi agradecimiento a cuantos generosamente me han facilitado algún material y aportado sus vivencias y recuerdos, (generalmente antiguos profesores y ex alumnos) y que junto con los míos hayan servido para contaros, en vivo y en directo, cosas que nos den idea de lo que ha sido y es una parte de la historia del Colegio San Martín de Campijo y lo que ha supuesto para el pueblo de Castro.

También quiero hacer un recordatorio para todos aquellos que ya no están con nosotros, pero que dejaron su impronta, su trabajo y su esfuerzo para que el Colegio creciera.

 

Como institución viva que es, el testigo de la historia de este Centro continúa, y está ahora en el día a día y en manos de quienes conformáis su Comunidad Educativa. Aprovecho también la ocasión que me brinda la presencia de Autoridades para decirles y pedirles que valoren y prestigien las instituciones educativas, pues son las verdaderas fábricas donde se forjan las mujeres y hombres del mañana. Y que invertir en los centros es siempre invertir en futuro.

 

 

 

 

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